sábado, 2 de agosto de 2008

29. Vuelve el Pollux

A los pocos días volvimos a ser tres, pues Tomás Rocamora i el Chocolate se restablecieron. Así pudimos descansar un poco más. Fueron estos los días más felices en los primeros seis meses en el Póllux (que por allí no andaba, afortunadamente). Todo terminó sobre el 10 de febrero, cuando muy de mañana apareció el buque, amarrando en su lugar de costumbre en el muelle. Recuerdo que en ese momento yo estaba allí mismo tomando mareas y lo primero que vi fue a ese que siempre me daba órdenes y procuraba no dar ejemplo, que se sorprendía por la baja temperatura. Ver a ese caballero ya me tiró la moral por el suelo. Seguramente de cabo segundo lo debieron tratar muy mal y ahora lo compensaba haciendo lo mismo con los que tenían menos galones que él. Ya en ese momento tenía muy claro que mi futuro no estaba en la Armada. Eso sí, me quedaban dos años.
En los días siguientes días, aparte de tomar mareas en el muelle continuamos trabajando haciendo levantamientos cartográficos. Conocí así todas las islas que había entre Ibiza y Formentera: Espardell, Espalmador, Islas Negras y la Isla de Ahorcados. En esta última me solían desembarcar y me dejaban solo con un teodolito T0, un modelo sencillo, durante horas y horas. Era el único ser humano en esa isla, en la que había algunos conejos y miles de lagartijas.

2 comentarios:

jesus del 83 dijo...

muchas garrapatas en la tienda de campaña

jesus del 83 dijo...

muchas garrapatas en la tienda de campaña