Esta es la entrada de la Escuela de Hidrografía. Quien está a mi lado es mi señora, en una foto que nos hicimos en diciembre de 2006, durante uno de nuestros viajes por Andalucía. Ya no es como antes, pues esta Armada actual no se parece en nada a la que conocí. El Hidrográfico, aquella tarde, estaba casi desierto, con un aspecto casi fantasmagórico. No hay cursos de especialistas, pues el sistema de ingreso y la formación del personal siguen otros procedimientos.
El 16 de diciembre de 1982 terminamos el curso y nos despedimos del Instituto, teóricamente por un año, ya que la lógica para muchos era que volviésemos para realizar el curso 2. Aquel día hubo una pequeña fiesta de despedida en la que hubo discursos de los mandos con alabanzas hacia todos nosotros. Después subimos la larga cuesta, desde el cuartel de alumnos hasta el cuerpo de guardia. No tenía ningún sentimiento, ni de pena ni de alegría: tenía que tomar un tren hacia Sevilla e iba justo de tiempo y esto era lo único que tenía en la cabeza. Mientras tanto, teníamos por delante 3 semanas de permiso, hasta el 10 de enero, así que había que aprovechar.
Por cierto, que cuando escribo estas líneas, una pequeña ampliación, es el 16 de diciembre de 2012. Han pasado 30 años exactos desde aquel día en que me despedí del Hidrográfico y veo como pasa el tiempo. Por más que me como el coco, no me vienen recuerdos de mi última noche en el cuartel de alumnos. Seguramente me pasé el tiempo preparando el petate.
Por cierto, que cuando escribo estas líneas, una pequeña ampliación, es el 16 de diciembre de 2012. Han pasado 30 años exactos desde aquel día en que me despedí del Hidrográfico y veo como pasa el tiempo. Por más que me como el coco, no me vienen recuerdos de mi última noche en el cuartel de alumnos. Seguramente me pasé el tiempo preparando el petate.
No hay comentarios:
Publicar un comentario