lunes, 4 de agosto de 2008

23. Llegar y a Ibiza

Llego al Póllux por la mañana del 10 de enero y me dicen: "esta noche zarpamos a Ibiza". Afortunadamente había traído el petate con mis cosas. Inmediatamente me di cuenta de que llegar a un barco era como empezar de cero, pues se trataba de un ambiente muy diferente al del Instituto Hidrográfico. Mucho salitre.
Durante la travesía de Palma a Ibiza, de unas 10 horas de duración, llevé por primera vez la caña, que es el nombre con que se llama a la rueda del timón. No era difícil. Se trata de mirar una brújula intentando llevar el rumbo marcado. La caña del Póllux era del tipo clásico, muy parecida a la de los grandes veleros de madera. También esa noche hice mis primeros pinitos de serviola, haciendo un curso acelerado de eso indicar una posición con el sistema de las horas del reloj.
También me asignaron una litera. qué diferente era el sollado de marinería del Póllux con lo que habíamos tenido en el Instituto Hidrográfico. La primera impresión fue poco positiva.

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