El cargo era un chollo auténtico. No montaba guardias (ya estaba harto de una cada tres días) y me pasaba las mañanas fuera del barco. Iba correos, hacía los encargos y nadie me controlaba. Además, luego de volver al barco, me iba a casa y hasta el día siguiente. No me podía quejar.
Para sustituir a Rocamora llegó un nuevo y flamante cabo segundo hidrógrafo, Juan Bernal Schaffhausen, un chaval que procedía de una familia con tradición en la Armada. Recuerdo que fui yo quien lo recibí a bordo y lo llevé a la camareta de suboficiales, donde estaba de guardia Don Pascual.
Supongo que també se había marchado a la ETEA el cabo segundo radio Gustavo Carpintero, para hacer el curso II, pero por más que me rebano el seso no me viene quien le pudo relevar.
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