viernes, 1 de agosto de 2008

38. Estaciones raydist

Nuestra misión en Menorca durante el 1984 consistía en realizar un parcelario (o sea recoger todos los datos para confeccionar una carta náutica) en la zona este de Menorca, al norte del puerto de Mahón. Uno de los días trabajé en un islote denominado Illa d'en Colom, en el cual había una densa vegetación en la que era difícil moverse y estaba llena de lagartijas, como las que habíamos visto en las Pitiusas.
Una vez se se encomendó la compleja misión de responsabilizarme de una estación raydist. Durante unos días estuve solo en el monte acompañado de Agustín, un marinero gallego cuyo destino habitual era el ser repostero de oficiales. Pero antes de seguir contando mis aventuras, permítanme explicar como funcionaban estas estaciones raydist.

La estación raydist, como explico en otro apartado, era una especie de gps primitivo que permitía situar el buque a través del punto de corte de dos ondas producidas por dos estaciones, roja y azul, situadas en la costa. Tales estaciones se alimentaban con un artefacto llamado telán, cuya fuente de energía era una bombona de gas butano. Las estaciones precisaban del montaje de una enorme antena, de más de 10 metros de altura, que se construía en el suelo, añadiendo tramos, y luego se levantaba agarrando por todas direcciones con cuerdas, a las que llamábamos "vientos", un término marinero. Junto a la bombona se situaba un panel de instrumentos que servía para calibrar
El problema de las estaciones raydist era que se podían descalibrar muy fácilmente y esto sucedía habitualmente cuando alguien se acercaba cerca del telán. Una descalibración implicaba que el buque perdía información sobre su posición. Cuando esto sucedía, desde el puente de mando se informaba por radio y el encargado tenía que volver a calibrar. Todos los versados en el tema conocían este procedimiento, así que nadie se sentaba al lado del panel de instrumentos de calibración, sino a cierta distancia, esperando noticias. Sin embargo un año antes presencié un desgraciado incidente: estaba en el puente del Póllux cuando una estación dejó de mandar datos. Se llamó por radio al cabo primero que estaba en ella y éste informó que estaba descalibrada. En el Póllux, el oficial al mando del buque se puso a gritar como un loco y mandó arrestar al subordinado, uno de los cabos primeros hidrógrafos más competentes de a bordo, por no estar atento. Siempre me pregunté qué hizo mal este profesional, pues siguió el procedimiento.

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