Era impresionante su carnaval. Había que vivirlo para creerlo, pues es muy diferente a como se celebra por Mallorca. En aquella época, teóricamente a los que hacían la mili y a los especialistas como nosotros no nos estaba permitido vestir de paisano, aunque en general los oficiales de guardia se mostraban permisivos y no registraban las bolsas que llevábamos cuando salíamos a la calle. En tiempos de carnaval, un subteniente, no recuerdo su nombre, nos preguntó, que lleváis allí? refiriéndose a las bolsas. Le respondimos que el disfraz. No hubo problemas para salir. También me acuerdo de las freidurías gaditanas, donde se comía marisco y pescaito frito cuando nos lo podíamos permitir.
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