
10 de enero de 1982. Me presento en el Instituto Hidrográfico de Cádiz con el galón de alumno especialista (una V roja invertida y el distintivo de la especialidad), junto con la rabiza, un cordón con un nudo marinero sobre el pecho. Lo primero que me dice el suboficial de guardia es que me quite la rabiza: los alumnos hidrógrafos no llevan rabiza. Otras curiosidades que aprendí al poco tiempo es que allí solamente se llevan galones en una hombrera, no en las dos, y que no se llevaba la cabeza cubierta con gorra, excepto en las guardias. El motivo, que allí había más mandos que tropa. Uno se pasaría el día saludando si se hicieran las cosas en plan cuartel de instrucción. Como curiosidad, el mando era un contraalmirante, Vicente Gandarias Amillategui, y había 7 capitanes de navío.
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