El lunes regresaron todos los francos y la actividad durante los días siguientes fue extraordinaria. Se trabajaba sin parar, horas y horas. Se pintó y se limpió la cara al barco con el único objetivo de tenerlo preparado para el cambio de mandos. Finalmente, el 30 de junio el señor Lafuente se fue y llegó el nuevo comandante, el teniente de navío Enrique Moreu Munáiz. Al día siguiente me largué de permiso a Mallorca, un permiso que necesitaba, pues habían sido unos días de mucho trabajo.
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